martes, 14 de octubre de 2008

Economía informal en San Cristóbal

Ventas informales dentro de las unidades de transporte público
¿factor de riesgo o derecho al trabajo?

En el presente trabajo se disertará acerca de la función que cumplen los vendedores ambulantes en la sociedad y cuál es el impacto que estos ejercen al laborar dentro de las unidades de transporte público. Considerando las diversas situaciones que se han suscitado por permitir este tipo de ventas informales, es preciso determinar: ¿están estos ciudadanos en el derecho de laborar en cualquier lugar?, ¿su labor es aceptable?, o por el contrario: ¿este tipo de economía atenta contra el orden y el bienestar de la sociedad?

Según la Ley Orgánica del Trabajo en Venezuela, en su artículo 40, establece que: “se entiende por trabajador no dependiente la persona que vive habitualmente de su trabajo sin estar en situación de dependencia respecto de uno o varios patronos”. De manera que, los vendedores ambulantes podrían situarse dentro de esta clasificación, pero su labor es informal porque lo concerniente a su tipo de trabajo no está tipificado en la ley antes mencionada.

Jesús Durán, concejal encargado de la Comisión de Desarrollo Vial y Transporte Público Urbano del municipio San Cristóbal, explicó que aunque no hay nada escrito con respecto al tema en la Ordenanza de Transporte y Vialidad, es atribución de la gerencia de cada Línea establecer en sus estatutos internos prohibir esta actividad, puesto que “lo que se busca con esa medida es evitar los hechos delictivos que se han generado como consecuencia de tal modalidad comercial”.

José Pérez, quien vende productos de consumo dentro de las unidades desde hace aproximadamente 2 años, justificó que trabaja en esta actividad porque debe mantener a su esposa e hijos y considera este trabajo como una salida rápida para obtener dinero. Y añadió que “por supuesto que es difícil, ¡pero quién dijo que la vida es fácil! Sería bueno que el gobierno nos ayudara, pero mientras tanto seguiremos trabajando”.

Por otra parte, Diego Arenas, de 23 años de edad, explicó que realiza esta labor porque perdió su empleo y debe mantener a su cónyuge y a su hijo de 7 meses de nacido, además alegó ser proveniente de Colombia. Explicó que al vender pasatiempos y lapiceros dentro de las unidades siente que causa molestia. “Aunque hay algunos conductores que rechazan mi trabajo, la mayoría sí me permite laborar, sin embargo, estoy a la espera de conseguir un trabajo formal”, agregó.

“Los vendedores tienen derecho a trabajar en donde les sea posible, ellos tienen que mantenerse y mantener -en muchos casos- a una familia, por eso acepto que vendan en las camionetas”, dijo Jonny González, usuario. También, Carmen Jaimes, usuaria, indicó: “A veces es incómodo, en todo caso me parece que es un trabajo como cualquiera y no me siento amenazada de ninguna manera: con bombones no se atraca”.

En postura contraria, María Colmenares, usuaria, expresó: “Realmente me causa temor cuando esos muchachos se suben al colectivo, uno no sabe qué podrían traer allí guardado”. De igual manera, Margarita Mora, usuaria, dijo que no está de acuerdo con el ejercicio de estos vendedores porque “podría suceder que -en su afán de conseguir dinero- actuasen en complicidad con otros delincuentes para robar a los pasajeros y escabullirse como si nada”.

En cuanto a la opinión de los conductores, algunos alegaron permitir que jóvenes vendan sus productos pues ya son identificables por verlos a diario, y enfatizaron en la importancia de respetar el derecho de toda persona a trabajar. Otros conductores, en cambio, expresaron no permitir las ventas informales en las unidades por medida de seguridad y respeto hacia los pasajeros.

Aunque hay divergencia en cuanto al tema, casi todos los entrevistados coincidieron en que la solución debe ser crear una política para los vendedores informales, que les permita laborar en lugares visibles y accesibles con el fin de mantener las ventas, y a su vez, estos lugares deberían ser seguros y adecuados para promover el mejor desenvolvimiento del vendedor.

martes, 16 de septiembre de 2008

Características de un buen discurso
¿Qué es saber hablar?
Briz, A. (Coord.) (2008) Saber hablar. Madrid: Santillana Ediciones (p. 19 - 46).
Saber hablar no es un don, no proviene de ninguna cualidad innata, no es algo que se hereda ni que se adquiere…, saber hablar, y sobre todo saber hablar bien, es algo que se aprende. La capacitación o competencia comunicativa es la base para saber hablar bien en este universo global.
Partiendo de la idea de que saber hablar es ser cada vez más conciente de la existencia de los mecanismos y tácticas lingüísticas de persuasión y que saber hablar bien es llegar a adquirir esas habilidades argumentativas y ponerlas en práctica, es posible comprender cuán importante es el dominio de la palabra en este mundo competitivo e intercultural.
En consecuencia, como hoy más que nunca saber hablar bien es una necesidad, a continuación estudiaremos algunas características generales de un buen discurso:
- El modo correcto es el que sigue las normas gramaticales: instituciones como la Real Academia Española y la Asociación de Academias se encargan de oficializar tal o cual norma gramatical. Y en caso de que surja alguna duda -considerando que siempre surgen- ahora existe el Diccionario panhispánico de dudas, el cual constituye una obra de consulta obligada para quien desee hablar bien.
- Así mismo, saber hablar es usar de modo ‘adecuado’ el lenguaje: el respeto a las normas de la gramática ha de ir acompañado de un ajuste de lo hablado en que tiene lugar la comunicación. Estos ajustes son la consecuencia del contexto, ya que no se habla ni debe hablarse del mismo modo siempre; también de las características del público y de las reacciones de éste durante el discurso; y del empleo justo de tiempo, pues cuando el tiempo no se respeta el fracaso está asegurado.
- Por otra parte, saber hablar bien es producir ‘claramente’ el discurso, es decir, tener claras las ideas que se desean transmitir y ser claro y preciso en la elección lingüística, en la palabra dicha y, por ende, en la exposición de esas ideas.
- Saber hablar también es establecer y mantener las relaciones interpersonales, lo cual requiere velar por la imagen ajena y la propia. Debemos considerar que a la actividad ligüística se une al hablar una actividad social, que consiste en mantener y aumentar nuestras relaciones interpersonales, pues al aproximarnos verbalmente a quines nos escuchan esto favorecerá el éxito de la elocución. En efecto, la cooperación y la cortesía -principios básicos para el desarrollo de cualquier interacción- se negocian de modo diferente en las distintas sociedades.
- Por último, saber hablar bien es usar de modo estratégico el lenguaje para lograr los objetivos previstos: hablar es negociar los fines de unos y otros a través de estrategias. Y es que al hablar intentamos siempre lograr la aceptación y el acuerdo del otro, porque nadie habla por hablar, siempre hay una meta que lograr, aunque sólo sea la de mantener las relaciones sociales o la de buscar una mayor integración con el grupo social.
En síntesis, el buen discurso es el que logra ser eficaz y eficiente desde el punto de vista comunicativo mediante la corrección gramatical; la adecuación a la situación de la comunicación, al tiempo justo, a las características y las reacciones de los interlocutores; es también aquel que de antemano responde a unas ideas claras, es claro en la expresión de los contenidos y sabe establecer y mantener las relaciones con el otro.
El saber hablar bien es un saber estratégico, tanto desde el punto de vista lingüístico como social. Por tanto, para educar el habla se requiere de entrenamiento y ensayos continuos, además de la dedicación al proceso de aprendizaje.

martes, 9 de septiembre de 2008

Sean Covey explica cómo ser feliz y exitoso


Los 7 hábitos de los adolescentes altamente efectivos

Durante el período de la adolescencia varios factores influyen de manera determinante en la construcción de la personalidad del joven, tales como la familia, como pilar fundamental; la sociedad, como entorno influyente; la escuela, como lugar de aprendizaje y de convivencia diaria, entre otros que resultan ser fuertes luchas, ya que conocer el mundo y adaptarse a él, no suele ser una tarea fácil.
Es por ello que Sean Covey, en su libro Los 7 hábitos de los adolescentes altamente efectivos, proporciona a los jóvenes y a las personas que se relacionen con ellos, un material completo y de fácil comprensión acerca de cómo lidiar con las distintas situaciones diarias de manera efectiva y exitosa.
Este libro, de 270 páginas, está dividido en cuatro capítulos o partes denominadas por el autor así: los preparativos; la victoria privada; la victoria pública y la renovación. Luego de una detallada e introductoria primera parte, es posible percibir en el resto del libro cómo los 7 hábitos propuestos por el escritor tienen como objetivo promover un estilo de vida que simpatiza con la proactividad, la responsabilidad, la planificación, el compañerismo, el trabajo en equipo, la amistad, la sinergia y la continua renovación.
Para entender mejor a qué viene esto de los hábitos, citaremos la siguiente explicación: “¿Qué son exactamente los hábitos? Los hábitos son cosas que hacemos repetidamente. Pero la mayor parte del tiempo no estamos conscientes de que los tenemos. Están en piloto automático… Nuestros hábitos pueden hacernos o deshacernos. Nos convertimos en aquello que hacemos repetidamente.” (Covey 1999, p. 8).
Otro aspecto relevante, que forma parte del primer capítulo, es la sección Paradigmas y Principios, lo que ves es lo que tienes. Entendiendo que “un paradigma es la forma en que vemos algo, nuestro punto de vista, marco de referencia o creencia” (Covey 1999, p. 13), es posible comprender que aunque se crea arraigadamente en algo -sea beneficioso o no- esta creencia es incompleta de uno u otro modo, ya que las personas cambian y a su vez también cambian sus maneras de ver el mundo. Por ello lo importante es centrarse en principios, los cuales constituyen el verdadero centro.
El segundo capítulo, titulado La victoria privada, está dividido en cuatro secciones:
- La cuenta de banco personal: para triunfar en la vida es prioridad quererse y respetarse a sí mismo, además de explorarse para conocer los propios talentos.
- Hábito 1 – Ser proactivo: las personas proactivas saben que no son capaces de controlarlo todo pero sí de controlar sus actitudes ante las circunstancias. Cada quien posee la fuerza para hacer el cambio.
- Hábito 2 – Comenzar con el fin en la mente: consiste en desarrollar el propósito de visualizarse a sí mismo dentro de quizá algunos meses, un año, o varios años. Es tener una idea propia de lo que se quiere lograr en la vida.
- Hábito 3 – Poner primero lo primero: acerca del derecho de querer y no querer y la importancia de marcar prioridades.
La tercera parte de este libro, que constituye una guía práctica para lograr el éxito juvenil, se titula La victoria pública y se divide, igualmente, en cuatro aspectos:
- La cuenta del banco de las relaciones: esta cuenta aumenta cuando se valora a los demás, cuando se les escucha con atención y/o cuando se les trata conforme a los buenos principios.
- Hábito 4 – Pensar ganar-ganar: es el estilo de vida en el que se cree que todos pueden ganar, porque el éxito abunda y alcanza para todos.
- Hábito 5 – Busca primero entender, luego ser entendido: este hábito se fundamenta en una cualidad maravillosa: saber escuchar o escuchar genuinamente a los demás.
- Hábito 6 – Sinergizar: promueve celebrar las diferencias y defender la diversidad con el propósito de hallar la vía elevada que consiste en encontrar la mejor solución.
La última parte del libro se llama Renovación, en esta se encuentra el último hábito llamado Afilar la Sierra, allí el autor expone la importancia de cuidar la mente, el cuerpo, el corazón y el alma.
Esta obra debe ser leída no sólo por los adolescentes, sino por todas las personas que se relacionen con ellos y que deseen conocer las sencillas reglas a seguir para lograr el éxito y la felicidad. Y para concluir, como lo hace Covey en su libro: “¡Mantén viva la esperanza!... Muchacho, moverás montañas”.

martes, 15 de julio de 2008

martes, 1 de julio de 2008


Como introducción al blog se nos presenta un enunciado que reza: “esto es un blog y un magazine: un blogazine. Un blogazine sobre cine es un blogacine…”. Como su nombre lo indica este es un portal acerca del cine, escrito -desde nuestro país, Venezuela- por Carlos Caridad Montero, mejor conocido por su seudónimo “carlanga”, quien en este espacio digital busca promover el cine de bajo presupuesto -incluyendo el venezolano-, cine digital, tecnología y nuevas tendencias audiovisuales.

En consecuencia, entre los recientes artículos allí publicados podremos informarnos con una amplia variedad de temas relacionados con el cine: películas de estreno (“Todo lo que sube”, cortometraje venezolano, el estreno de hoy); tecnología creada para perfeccionar al séptimo arte (iPhone, algunas herramientas para cineastas); curiosidades relacionadas con escenas de alguna película (Cómo arrollar a un peatón y salir libre del intento. Requisito: haber visto Spider); e incluso investigaciones acerca de las bases biológicas de artistas que hacen gala de su belleza en la pantalla grande (Los tipos duros no sonríen); entre otros.

Al visitar este blog es posible emitir comentarios acerca de los artículos, de esta manera la interacción con el escritor cada día crece y crece, pues su número de lectores constantemente está en aumento, por ello el esfuerzo por transmitir información crítica, verosímil y oportuna acerca de todo lo concerniente al mundo cinematográfico.

sábado, 21 de junio de 2008

Cuando las heridas llegan al corazón
Cicatrices
En septiembre del año 2005 se estrenó en la pantalla grande mexicana la película Cicatrices, en la que se expone el tema de la violencia familiar y sus terribles consecuencias, en donde sólo con la ayuda de Dios se puede seguir adelante.

Dirigida por Paco del Toro y estelarizada por Rodrigo de Abed, Nora Salinas y Susana González, la película ejemplifica distintas situaciones de maltrato físico y psicológico; del típico machismo y de la necesidad de la mujer por defenderse; además de engaños, insultos y faltas de respeto, que terminan haciendo de la vida en familia una verdadera odisea.

Según Paco del Toro, este largometraje se hizo para un México mejor, promoviendo valores como el amor, la paciencia, la comunicación, la tolerancia y la flexibilidad en la construcción del matrimonio. Sin embargo, esta película fue criticada por su exposición explícita de escenas violentas e incluso fue censurada en muchos países por el mismo motivo.

La religión incursiona en la historia sobresalientemente, pues -según el director- es necesaria la presencia de Dios como guía, apoyo y fortaleza para afrontar los obstáculos. Es cuestión de apartarse de la lucha por el mando en el hogar y colocar en el trono a esa fuerza superior que todo lo redime mediante el conocimiento de la Biblia.

En el desenvolvimiento de la trama se hace énfasis en la importancia de la actuación de los padres en la educación de sus hijos y el valor fundamental de la familia como pilar en la formación de los mismos. Sin duda, es una excelente película.

jueves, 5 de junio de 2008

25º aniversario de la Escuela de Comunicación Social de la ULA

Ética y práctica del periodista venezolano

De izquierda a derecha: Jorge Moret, jefe del departamento de Comunicación Social; Reinaldo Cortés, América Martínez y Ramón Alí Mogollón, profesores de la carrera. Foto: Juseybi Navarro
En el marco del 25º aniversario de la Escuela de Comunicación Social, el pasado martes, 13 de mayo, se efectuó en el Salón de Usos Múltiples de la Universidad de Los Andes (ULA), núcleo Táchira, la mesa de discusión: Ética y práctica periodística. El evento tuvo como ponentes a tres destacados profesores de la universidad, quienes también son profesionales del periodismo, ellos fueron: Ramón Alí Mogollón, América Martínez y Reinaldo Cortés.

El público estuvo integrado por estudiantes de distintas carreras, en su mayoría de Comunicación Social, y también por profesores que día a día hacen gala de sus conocimientos en el recinto de enseñanza. Como se esperaba, el tema surgió amenamente y los presentes mostraron notorio interés.

De esta manera, el primer expositor fue Ramón Alí Mogollón, quien habló acerca de la influencia cultural en el periodismo actual. En su ponencia hizo algunos apuntes sobre la historia del arte y la concepción de la ética. “El compromiso del artista es consigo mismo y no sólo el seguimiento de una ideología conceptual. El ejercicio del arte debe enmarcarse en un contenido ético”, argumentó el profesor.

Bajo esta perspectiva, Mogollón enfatizó en la importancia del periodista cultural y su desempeño ético en la sociedad, por lo cual expresó que el reto de este tipo de periodista es inconmensurable, porque debe actuar en lo global y pensar en lo local. Además explicó que el plano de la moral no está escrito, pero es universalmente aceptado, “la moral –lo bueno y lo malo- no está tipificado en ninguna parte, no obstante cada quien debe cumplirla y aceptarla desde su fuero interno”.

Seguidamente expuso América Martínez, quien advirtió sobre la falta de autocrítica en el periodismo venezolano. Al respecto dijo: “sin autocrítica difícilmente podremos superar nuestros vicios, pues nos hace falta un sentido de crítica amplio para no sólo criticar a los demás, sino también a nosotros mismos con el propósito de superar nuestras fallas”. La profesora sugirió que “el primer paso para hacer efectiva la autocrítica es promover el principio de alteridad, que consiste en reconocer el aporte del otro en la formación de nosotros mismos”.

Finalmente intervino el profesor Reinaldo Cortés, quien gozando del conocimiento del tema recobró la tención de los asistentes al afirmar que “la ética es la madre de todas las ciencias”. Hizo énfasis en el incumplimiento de la Ley en nuestro país y partiendo de esta idea dijo que el periodismo venezolano tiene como principal enemiga la anomia, es decir, la ausencia de ley.

“Entonces -continua Cortés- nuestro mayor problema es que somos muy propensos a crear leyes, pero tenemos un cortocircuito al momento de llevarlas a la práctica”, de esta manera en Venezuela las leyes se redactan para no ser cumplidas, agregó el reconocido profesor.

El ejercicio periodístico es muy importante, ya que la principal misión del profesional de esta área es simplemente informar. Para cumplir con este objetivo íntegramente, teniendo como base la ley moral en la que se sustenta la ética, el periodista debe formarse a sí mismo y afianzarse en la autocrítica con el fin de que ofrezca un servicio de mayor calidad. También debe promover lo que esencialmente forma parte de su razón de ser: la cultura, y ser -ante todo- una persona sujeta al cumplimiento de las normas.

Cabe destacar la importancia de este tipo de mesas de discusión para la formación académica de los estudiantes de Comunicación Social, ya que ellos tendrán el compromiso de defender y reafirmar -en la práctica- los principios éticos que caracterizan a un excelso profesional.