sábado, 21 de junio de 2008

Cuando las heridas llegan al corazón
Cicatrices
En septiembre del año 2005 se estrenó en la pantalla grande mexicana la película Cicatrices, en la que se expone el tema de la violencia familiar y sus terribles consecuencias, en donde sólo con la ayuda de Dios se puede seguir adelante.

Dirigida por Paco del Toro y estelarizada por Rodrigo de Abed, Nora Salinas y Susana González, la película ejemplifica distintas situaciones de maltrato físico y psicológico; del típico machismo y de la necesidad de la mujer por defenderse; además de engaños, insultos y faltas de respeto, que terminan haciendo de la vida en familia una verdadera odisea.

Según Paco del Toro, este largometraje se hizo para un México mejor, promoviendo valores como el amor, la paciencia, la comunicación, la tolerancia y la flexibilidad en la construcción del matrimonio. Sin embargo, esta película fue criticada por su exposición explícita de escenas violentas e incluso fue censurada en muchos países por el mismo motivo.

La religión incursiona en la historia sobresalientemente, pues -según el director- es necesaria la presencia de Dios como guía, apoyo y fortaleza para afrontar los obstáculos. Es cuestión de apartarse de la lucha por el mando en el hogar y colocar en el trono a esa fuerza superior que todo lo redime mediante el conocimiento de la Biblia.

En el desenvolvimiento de la trama se hace énfasis en la importancia de la actuación de los padres en la educación de sus hijos y el valor fundamental de la familia como pilar en la formación de los mismos. Sin duda, es una excelente película.

jueves, 5 de junio de 2008

25º aniversario de la Escuela de Comunicación Social de la ULA

Ética y práctica del periodista venezolano

De izquierda a derecha: Jorge Moret, jefe del departamento de Comunicación Social; Reinaldo Cortés, América Martínez y Ramón Alí Mogollón, profesores de la carrera. Foto: Juseybi Navarro
En el marco del 25º aniversario de la Escuela de Comunicación Social, el pasado martes, 13 de mayo, se efectuó en el Salón de Usos Múltiples de la Universidad de Los Andes (ULA), núcleo Táchira, la mesa de discusión: Ética y práctica periodística. El evento tuvo como ponentes a tres destacados profesores de la universidad, quienes también son profesionales del periodismo, ellos fueron: Ramón Alí Mogollón, América Martínez y Reinaldo Cortés.

El público estuvo integrado por estudiantes de distintas carreras, en su mayoría de Comunicación Social, y también por profesores que día a día hacen gala de sus conocimientos en el recinto de enseñanza. Como se esperaba, el tema surgió amenamente y los presentes mostraron notorio interés.

De esta manera, el primer expositor fue Ramón Alí Mogollón, quien habló acerca de la influencia cultural en el periodismo actual. En su ponencia hizo algunos apuntes sobre la historia del arte y la concepción de la ética. “El compromiso del artista es consigo mismo y no sólo el seguimiento de una ideología conceptual. El ejercicio del arte debe enmarcarse en un contenido ético”, argumentó el profesor.

Bajo esta perspectiva, Mogollón enfatizó en la importancia del periodista cultural y su desempeño ético en la sociedad, por lo cual expresó que el reto de este tipo de periodista es inconmensurable, porque debe actuar en lo global y pensar en lo local. Además explicó que el plano de la moral no está escrito, pero es universalmente aceptado, “la moral –lo bueno y lo malo- no está tipificado en ninguna parte, no obstante cada quien debe cumplirla y aceptarla desde su fuero interno”.

Seguidamente expuso América Martínez, quien advirtió sobre la falta de autocrítica en el periodismo venezolano. Al respecto dijo: “sin autocrítica difícilmente podremos superar nuestros vicios, pues nos hace falta un sentido de crítica amplio para no sólo criticar a los demás, sino también a nosotros mismos con el propósito de superar nuestras fallas”. La profesora sugirió que “el primer paso para hacer efectiva la autocrítica es promover el principio de alteridad, que consiste en reconocer el aporte del otro en la formación de nosotros mismos”.

Finalmente intervino el profesor Reinaldo Cortés, quien gozando del conocimiento del tema recobró la tención de los asistentes al afirmar que “la ética es la madre de todas las ciencias”. Hizo énfasis en el incumplimiento de la Ley en nuestro país y partiendo de esta idea dijo que el periodismo venezolano tiene como principal enemiga la anomia, es decir, la ausencia de ley.

“Entonces -continua Cortés- nuestro mayor problema es que somos muy propensos a crear leyes, pero tenemos un cortocircuito al momento de llevarlas a la práctica”, de esta manera en Venezuela las leyes se redactan para no ser cumplidas, agregó el reconocido profesor.

El ejercicio periodístico es muy importante, ya que la principal misión del profesional de esta área es simplemente informar. Para cumplir con este objetivo íntegramente, teniendo como base la ley moral en la que se sustenta la ética, el periodista debe formarse a sí mismo y afianzarse en la autocrítica con el fin de que ofrezca un servicio de mayor calidad. También debe promover lo que esencialmente forma parte de su razón de ser: la cultura, y ser -ante todo- una persona sujeta al cumplimiento de las normas.

Cabe destacar la importancia de este tipo de mesas de discusión para la formación académica de los estudiantes de Comunicación Social, ya que ellos tendrán el compromiso de defender y reafirmar -en la práctica- los principios éticos que caracterizan a un excelso profesional.

Reflexiones sobre el lenguaje

Reflexiones sobre el lenguaje
Tusón, A. (1997). Análisis de la conversación. Barcelona: Ariel, pp. 17 - 30
Hay quienes abogan por la idea de que hablar bien consiste en el acercamiento a la modalidad escrita, y hay quienes creen que escribir con claridad consiste en acercarse lo máximo posible a la modalidad oral. ¿Quiénes tendrán la razón?

Por una parte, debemos considerar que la humanidad durante un 99,5% de su historia sólo ha utilizado la modalidad oral del lenguaje. A esto se suma que toda persona, en condiciones saludables, aprende a hablar durante sus primeros años por el simple hecho de estar rodeada de gente hablante. La escritura, en cambio, es un código que no se aprende de manera repentina, sino que requiere un aprendizaje formal.

Para la realización de la conversa espontánea, los hablantes deben estar en un tiempo y un lugar determinados, además de compartir un cierto conjunto de sus conocimientos. El escritor, por el contrario, está separado en el tiempo y en el espacio con respecto al lector, incluso, por lo general, no se conocen. Por tanto, quien lee es libre frente al texto escrito.

El lenguaje oral requiere de tres aspectos fundamentales: rasgos prosódicos (la entonación, la pausa y el acento); rasgos paralinguísticos (calidad de voz, tono y acento); y rasgos extralingüísticos (gestos y disposición de los cuerpos, en el espacio y respecto al otro -u otros-). Por eso mismo, su comprensión es difusa, porque en el proceso hay que atender a diferentes señales audiovisuales simultáneas, aun cuando podemos utilizar palabras como poco contenido léxico.

Por su parte, en el lenguaje escrito, quien escribe puede hacer un esquema previo, corregir, tachar, volver a empezar, ordenar de nuevo lo que está escribiendo,… así lo que leamos será el resultado de un proceso laborioso y quizá bastante lento. Escribir es un proceso complejo y explicativo, que se caracteriza por una alta densidad léxica.

Por lo tanto, hablar como se escribe y escribir como se habla es imposible, “hay cosas para ser dichas y cosas para ser escritas”, a pesar de las similitudes que hay entre ambas modalidades, cada cual se fundamenta en un proceso muy diferente.